viernes, julio 25, 2008

Mr. Waits


Esta es la historia de esta foto

Un típico viernes de principios de junio, llegas a la oficina por la mañana, te pones un café, echas una ojeada a las noticias en los periódicos online, te dispones a trab.... y algo te toma por sorpresa:

TOM WAITS ANUNCIA SU GIRA POR EUROPA, EN ESPAÑA ACTUARÁ EN BARCELONA Y SAN SEBASTIÁN

Piensas, con melancolía: "oh, cómo me gustaría verle, lástima estar en Madrid". Te dispones a trab.... de pronto el café te despierta: "¿Y por qué no ir a verle?"

Miras bien la noticia: las entradas salen HOY a la venta a las 9:00 a.m. SOLO POR TELÉFONO. A las 8:59 coges el teléfono tímidamente y marcas el número de Telentradas. Comunica. A las 9:30 marcas de nuevo. Comunica. A las 14:00 has llamado 300 veces y no has conseguido nada.

Te enfadas de verdad. De pronto toda tu vida se convierte en un impulso para conseguir ver a Tom Waits.

16:00 horas, ya en casa: miras el tour europeo. Fuera de España sí se puede reservar online.

Eliges una ciudad que no conoces: Praga, 22 de julio. Sacas dos entradas.

Y esa es la historia de esa foto. Fue, con creces, uno de los mejores conciertos a los que he asistido en mi vida. Mr. Waits lo dio todo, absolutamente, pese a los años. Interpretó lo mejor de su repertorio. Cuando se sentó al piano a cantar Innocent when you Dream la mitad de los asistentes al Kongresové Centrum tenían lágrimas en los ojos; y cuando sacó su proverbial megáfono para Chocolate Jesus la concurrencia en pleno se puso de pie.

Lo mejor sin duda fue la sincronía con el público. Hubo un momento en que se pararon la música y la voz aguardentosa de Mr. Waits para dar paso a un absoluto silencio que sólo se rompía con las palmas acompasadas de los 1.500 asistentes. Mr. Waits también hizo gala de su surrealista y elegante humor durante la mayor parte del concierto, como el "momento sombrerito de espejos" o la lluvia de papelitos dorados que le mojó a mitad de actuación.

Al cabo de las primeras 3-4 canciones me rendí y abandoné mi comodísima butaca (y a mi sufrido compañero) para sentarme en los escalones del pasillo junto a otros igualmente extasiados concurrentes que habían llegado de todas partes de Europa. Tardamos muy poco tiempo en acercarnos todos al escenario para los bises y apoyar los codos sobre el escenario, saltando como quinceañeras en celo.

Sólo tengo palabras de admiración para él, yo que soy tan crítica con la mayoría de los músicos. Me siento como Risto juzgando a Virginia en la gala de OT.

Estoy arruinada pero feliz.

Abajo, unas poquitas fotos más. Gracias a que conseguí infiltrar la cámara (dentro del sujetador) pude robar estas imágenes.


En cuanto a Praga... os contaré muy pronto.






7 comentarios:

Desafecto dijo...

¡Una cámara dentro del sujetador!
Eso demuestra una gran intrepidez, y un notable poderío.
;)

anilibis dijo...

Ejem, ejem... ¿De quién fue la idea? :)

Hugo dijo...

joder, me has dado hasta envidia y ganas de irme de concierto por €uropa de nuevo... que más escondes en el sujetador?

misántropo dijo...

Llevo varios dias leyendo a cerca del Tom Waits, hasta le he escuchado y me ha gustado o sea que sí, me has provocado un pellizco de envidia.
Pero tenías, por el amor del boss, que nombrar al innombrable?

Beso

Anónimo dijo...

De Tom Waits me gustan muchas cosas. Una que me gusta mucho por lo poco comentada que es, es su interpretación de Renfield en Drácula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola

anilibis dijo...

Hugo, hazlo siempre que puedas, no sabes cómo te recarga las pilas. En el suje, dependiendo del modelo, supongo que podría esconder de todo.

Misántropo: ¿Te refieres al Innombrable de las crónicas de Cthulhu? Porque hombre, el Risto tampoco llega a tanto... digo yo.

Anónimo: mucha gente no lo reconoce detrás de las gafitas esas... pero esa escena comiendo cucarachas es brutal. Tienes razón. ¿Y qué me dices de "Down by Law", "Coffee and Cigarrettes", "Short Cuts"?

Alicia Liddell dijo...

Ajquerosa. Tom Waits y en Praga. Y encima se queja por no conseguir entradas en España. Aquí hubiera sido mucho más cutre y sin pizca de magia.
¿Le he dicho ya que la odio?